Historia de Nuestra Cofradía

Los antecedentes más remotos de nuestra Cofradía hemos de buscarlos en los cultos dedicados en la Parroquial de San Juan Bautista, a las Cinco Llagas de Nuestro Señor Jesús de la Buena Muerte ,vulgo Cristo del Pardo, de los cuales aportamos un documento de 1928 aunque fue el 16 de Febrero de 1946 cuando realmente se funda la Cofradía. Consta así que se editan en esa fecha los primeros estatutos. Posteriormente, el día 18 de marzo de 1946 el Excelentísimo y Reverendísimo Sr. Obispo de Coria, Monseñor Don Francisco IX Cavero y Tormo erige canónicamente la “Cofradía de los Ramos y Cristo de la Buena Muerte” en la Parroquial de San Juan Bautista de Cáceres, con la finalidad de “fomentar el culto a Cristo Redentor en la advocación de su Entrada Triunfal en Jerusalén y en el trance de su Expiración”. El 4 de Abril de ese mismo año se celebra la primera Junta General de la Cofradía. Aquella primera Junta de Gobierno tenía por Director Espiritual al principal valedor del proyecto D. Julián Macías Julián, Párroco, y por Primer Mayordomo a Antonio Fernández‑Mitjares y Asensio‑Vega. Formaban parte de ella varias personalidades del Cáceres de la época, tan ilustres como D. León Leal Ramos, D. Juan Pablos Abril o D. Dionisio Acedo, entre otros. En uno de los apéndices reseñamos la composición completa.Se acuerda adquirir un grupo escultórico, representando la Entrada de Jesús en Jerusalén, a la Casa Bayroda Basols de Casabó de Olot (Gerona) y tener como Titular de la nueva Cofradía a una imagen, propiedad de la parroquia y que se conoce con el nombre de Cristo del Pardo. La imagen de Cristo fue adquirida en Salamanca por las limosnas de varios nobles de la Villa encabezados por Doña Inés de Vargas, Se juntaron 800 reales. Participaron el Licenciado Don Juan de Figueroa y Carrillo, Don Alonso Serrano Jarón y el Licenciado Don Francisco Ximénez Oxalbo con el Licenciado Don Benito Cordero Criado y los Beneficiados Benito Cotrina y Juan Cantero entre otros. Era Obispo de Coria Don Francisco VI de Gamboa y Corregidor de la Villa Don Luís de Sese y Vargas. El día 15 de Mayo de 1661, con gran pompa fue trasladada la imagen en procesión al Templo de San Juan desde el Primitivo Convento de la Pura y Limpia Concepción acompañado, además de clero, nobleza y fieles por un Tercio de Infantería venido de Milán con más de 600 hombres. Por su importancia histórica transcribo el siguiente testimonio: “En 15 de Mayo, domingo, año de 1661, se colocó el Santísimo Cristo de Señor San Juan, que se trajo de Salamanca, y lo trajo Juan Herrero, ordinario, vecino de Cañaveral, en compañía del Licenciado Juan Cantero, beneficiado propio de Señor San Juan, y de D. Juan Flores de Vargas y del Dr. Bartolomé Sánchez de la Rocha: púsose en el convento de la Concepción,[de] donde salió la procesión: venía el Santísimo Cristo bajo el palio: vino a la Plaza y después por la calle de Pintores á San Juan: trajéronle los señores Liz. Don Juan de Figueroa Carrillo, Alonso Serrano Jarón el Liz. Don Francisco Ximenez Oxalbo: trajeron el palio feligreses seglares: dijo la misa el Liz. Don Benito Cordero Criado, cura de dicha parroquia; vestuarios Benito Cotrina y Juan Cantero, beneficiados propios de Señor San Juan. Fué esta procesión muy vistosa, por hallarse en esta villa un tercio de infantería del estado de Milán con 6oo hombres, que todos con sus cabos y nombre [hombres] de campo, muy lucidos, fueron en formación de batalla acompañando dicha procesión. Era Corregidor D. Luis de Sese y Vargas, Caballero del Orden de Alcántara, y su alcalde mayor, D. Francisco Barrientos de Salzedo. Predicó Fray Juan de Ocampo, Prior de Santo Domingo; juntóse de limosna el costo de dicho Santo Cristo: pidió dicha limosna Doña Inés de Vargas: colocase en la capilla de D. Gabriel de Saavedra: fue su costo 800 reales. B.S.R.”

 

Tenemos el templo, San Juan de los Ovejeros, tenemos las personas y lo más importante, las imágenes... y así nace la “Cofradía de los Ramos y Cristo de la Buena Muerte”, denominación que se adopta retomando de forma abreviada la que se le daba en 1928. Las dos primeras décadas de existencia son tan densas en realizaciones que merece la pena revisar con detalle lo acaecido cada año. Así con la imagen de Jesús en su “Burrina” se hará la primera salida procesional el día 14 de abril de 1.946. Su primer itinerario: San Juan, Gran Vía, Plaza Mayor, Gabriel y Galán, Duque, Plaza Mayor, Pintores, San Pedro, Donoso Cortés, Sergio Sánchez y San Juan. En esa primera salida, cruz de guía en sencilla madera de nogal oscuro con faroles de estilo granadino y brazos de madera; el paso en su parihuela, con el sólo adorno de palmas verdes recién cortadas. Presidiendo, el clero parroquial y las máximas autoridades y cerrando la Banda Municipal de Música. Ese Miércoles Santo, 17 de abril, salió por primera vez la imagen de Cristo, en sencillas andas de madera sin labrar, que luego servirían para la Virgen de la Merced y más tarde para la “Burrina”. Su primer itinerario, largo: San Juan, Sergio Sánchez, Pizarro, Soledad, Santa Clara, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza de Santa María, Tiendas, Cuesta del Maestre, Caleros, Santiago, Camberos, Muñoz Chaves, Duque, Gabriel y Galán, Plaza Mayor, Pintores y San Juan.

 

Vinieron a llenar un vacío, ya que en Cáceres no había procesiones hasta el Jueves Santo, en cuya tarde lo hacía la Santa y Vera Cruz. Históricamente hay el antecedente de la Cofradía del Santo Niño de la Congregación de San Mateo que salía en procesión penitencial el Lunes Santo en el Siglo XVII aunque en 1657 se pasa su procesión al Domingo de Ramos.

 

El primer Quinario al Cristo fue de Viernes de Dolores a Martes Santo y cabe reseñar que en aquellas fechas apenas se cabía en el templo dada la asistencia de fieles. Nuestra Cofradía supuso un auténtico revulsivo en el mundo cofradiero de entonces. No sólo por ser la primera nacida tras siglos de nulas creaciones sino por el estilo, los enseres, el impulso joven y renovador. Igualmente, se decidió realizar el Sermón de las Siete Palabras el Viernes Santo en la mañana y el Descendimiento a las tres de la tarde de ese mismo día y además una Vía‑Crucis.

 

Otras novedades que aportará esta Cofradía serán la Banda de Romanos, los heraldos a caballo, los incensarios, niños vestidos de hebreos, cirios con luces de colores, el paso de Virgen del más depurado estilo andaluz, la bajada a la cárcel con liberación de presos... En fin, fue una auténtica revolución, un “trueno”.

 

Pero veamos. En 1.948 se produce la primera renovación en la Junta de Gobierno haciéndose cargo de la misma como II Mayordomo Abelardo Martín Fernández, dueño de “El Círculo Mercantil”. Este establecimiento sería, por muchos años, la auténtica sede social de la Cofradía, punto de encuentro y reuniones. La nueva Junta de Gobierno encargará el 16 de Febrero, tras un concurso público, el paso de Cristo al artesano cacereño Rafael Conde Perezo. Igualmente se encargará el futuro paso para la Virgen, que se encargará para completar la Cofradía, a otro artesano local: Santiago Porras Domínguez.

 

Se plantean encargar la nueva imagen al escultor cacereño, afincado en Madrid José García Bravo. Consta que el escultor viajó a Sevilla para documentarse admirando dos joyas de la imaginería: La Macarena y la Esperanza de Triana. Realizó una maravillosa talla, una mujer, casi niña, de dulce llanto y suave gesto de dolor como si llorase sabiendo que Él iba a resucitar. Se plantearán naturalmente ampliar el nombre oficial añadiendo el de la Virgen bajo la hermosa advocación de “La Esperanza”, lo que harán el día 30 de Marzo de 1949. El 31 de marzo de 1.949, Su Excelencia Reverendísima Don Francisco IX, Cavero y Tormo, Obispo de Coria, bendijo la imagen en la puerta de la Iglesia de San Juan, en presencia de su primera Camarera Doña Francisca Alonso Botarch de Blázquez y tres señoritas de la sociedad cacereña, como madrinas. Al día siguiente 1 de abril salió la Virgen en procesión por Gran Vía, Plaza Mayor, Pintores y San Juan. Fue este acto el primero; le siguió un solemne Triduo los días 1, 2 y 3 de abril predicado por el Sr. Magistral de la Catedral de Coria Don Rufino Villalobos.

 

El día 12 de abril a las 8 de la tarde salía por primera vez en Semana Santa nuestra Virgen en su paso realizado todo en madera de nogal oscura por el artesano Santiago Porras y con palio entonado en terciopelo verde con agremanes y flecos de oro hecho en la Casa Palacios Arroñiz lo mismo que el vestido, la toca, el manto y la corona. Todas las gestiones para la adquisición de los enseres y recepción de los mismos fueron hechas por una comisión formada al efecto por los miembros de la Junta de Gobierno el Mayordomo Abelardo Martín, el Secretario Miguel Casero Bravo y el Vice Mayordomo José González de la Riva. El primer itinerario por San Pedro, Donoso Cortés, Pizarro, Soledad, Santa Clara, Puerta de Mérida, Adarves, Arco de la Estrella, Plaza Mayor, Gabriel y Galán, Duque, Plaza Mayor, Pintores y San Juan.

 

Desde el principio, esta Cofradía tuvo la intención de cubrir con procesiones también Lunes Santo y Martes Santo. A tal fin, el 8 de marzo de 1.951 se acuerda encargar al escultor madrileño Monreal un nuevo paso representando el Perdón de la Magdalena” y destinado a procesionar el Lunes Santo.

 

En 1.951, se llegó a anunciar la procesión del Lunes Santo. Llegado a Cáceres el nuevo paso, fue una auténtica decepción. No gustó su hechura y fue devuelto suspendiéndose la procesión. En el libro aparecen dos fotos del grupo escultórico. Juzguen ustedes mismos.   Este mismo año se realiza el Sermón de las Siete Palabras en la mañana del Viernes Santo. El nacimiento de una nueva Cofradía, la del Santo Cristo de las Batallas, que saldría el Lunes Santo hizo cambiar los planes pensándose en el Martes Santo. El 8 de abril de 1.952 y con la imagen de Cristo, esta vez bajo la advocación del Perdón, se bajó hasta la entonces Prisión Provincial en el lejano Barrio de Pinilla. Solemne y larga procesión.     Días antes se había hecho una colecta y una contribución extraordinaria de los hermanos, una peseta cada uno, a fin de que con el dinero recaudado se liberara a un preso en última fase de condena y siempre que no fuese por delito de sangre. El Gobernador Civil, Don Arsenio Rueda y Sánchez Malo contribuyó con 1.000 pesetas. El primer preso liberado se llamaba Manuel Robles. Fue muy emotiva esta primera bajada. Por la pomposamente denominada Gran Vía de los Defensores del Alcázar de Toledo, Plaza del General Mola, Gabriel y Galán, Plaza del Duque, Muñoz Chaves y Juan de la Peña, San Blas y Héroes de Baler se llegó a la Prisión. Colocado el paso frente a la entrada principal, donde fue recibido por el Director del Centro, los presos cantaron numerosas saetas desde las enrejadas ventanas. Al final se entonó por todos el himno a la Virgen de la Merced, Patrona de las Prisiones y comenzó la procesión de retorno al templo, formando en el cortejo el preso liberado.

 

En el 53, en el Diario Extremadura aparecía, el 17 de marzo, un artículo hablando del nuevo paso de Cristo: Tendría 3 metros de largo, por 1,60 de ancho, ocho faroles metálicos, apliques de metal en los paños laterales y el escudo de la Cofradía en el frontal. Este año se estrena el distintivo de la cofradía en latón envejecido y labrado a dos caras con las efigies del Cristo y la Virgen. Se puso a la venta en Siro‑Gay y Casa García al precio de 11 pesetas.

 

Se acuerda que los capuchones lleven cirios con luz eléctrica y bombillita roja si acompañan a Cristo y verde si van con la Virgen; que los niños lleven el Domingo de Ramos trajes de hebreos y la realización del Descen­dimiento en la tarde del Viernes Santo. Ese año saldrá por primera vez la Virgen de la Merced acompa­ñando a Cristo en la procesión del Martes Santo. Es una imagen de escayola, de pequeño tamaño y de Gloria, propiedad de la Prisión. Curiosamente ese año el retorno desde la cárcel fue por la Ronda del Cementerio hasta la Plaza de Toros y de allí, por José Antonio a la Plaza. En este año no consta la liberación de ningún preso y sí la entrega del dinero recaudado para una comida extraordinaria a los internos.

 

1.954 recogerá como novedad la salida de un heraldo a caballo anunciando la procesión acompañado de dos trompetas a pie y la incorporación de los incen­sarios. Este año se liberará a dos reclusas por delito contra la Hacienda Pública.

 

En 1955 se produce una curiosa situación. En las semanas previas a la Semana Santa la Cofradía anuncia una nueva procesión para el Miércoles Santo a las 12 de la noche tras la recogida de la Esperanza. Se procesionará el paso de la Sentencia de Cristo. Curiosamente el mismo Miércoles Santo se anuncia en el Periódico Extremadura la suspensión de la procesión. No sabemos nada más.

 

1.956 recogerá la primera suspensión por lluvia de una procesión de la Cofradía. En concreto la del Martes Santo. Ante la imposibilidad de procesionar se acuerda que una comisión baje hasta la Prisión. La forman: Don Guillermo Nogales, Secretario Local del Movimiento; el Teniente Coronel D. Epifanio González; el Concejal D. Manuel Cancho; el Diputado Provincial D. José González de la Riva y los miembros de la Junta de Gobierno Don Julián Macías, D. Abelardo Martín, Don Julián Ávila y Don Lorenzo Bravo.

 

 

Se liberaron 8 reclusos: 6 mujeres y dos hombres, siendo 2 de ellos matrimonio y dos reclusas tenían hijos de corta edad. Fueron llevados en los coches de las autoridades hasta San Juan donde en un sencillo acto se les impuso el distintivo de la Cofradía y se les entregó un socorro para sus primeros gastos en libertad. En este mismo año una propuesta del Dr. Pablos Abril fue aceptada por unanimidad de la junta, el nombre de la Cofradía sería de ahora en adelante: Fervorosa Hermandad de Nazarenos y Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte y Virgen de la Esperanza”, tomando el acuerdo el 14 de marzo de 1.956. En estos años consta el acuerdo de nominar a la Cofradía como Archicofradía Sacramental sin que llegara nunca a documentarse ni ejecutarse.

 

1.957. Merece la pena describir ampliamente la actividad de este año, crucial para todas las Cofradías. Nuestro Obispo, el Dr. Llopis Iborra, el día 25 de enero de este año va a crear la Comisión Pro‑Semana Santa. Será presidida por él mismo y ejecutivamente por su delegado el Vicario General del Obispado Monseñor Martínez Valero. Se organiza en comisiones siendo nuestro mayordomo miembro de la de cultos externos y protocolo. Otros insignes directivos formarán en la Comisión por la nuestra o por otras cofradías: Miguel Casero, Antonio Cedrún... Los acuerdos, numerosos e importantes. Primera guía y cartel, Pregón de la Semana Santa, Carrera Oficial, Procesión Magna, Conferencias Cuaresmales... Por la importancia de estos primeros pasos, por lo que tuvieron de impulso a la Semana Santa, merece la pena reseñar algunos detalles. Por ejemplo la primera procesión general o magna. El orden de pasos: Oración en el Huerto, Flagelación, Cristo de las Batallas, Jesús Nazareno, Virgen de la Esperanza, Cristo del Humilladero, Cristo de las Indulgencias, Virgen de las Angustias, Dolorosa de la Cruz, Santo Sepulcro y Soledad.

 

Las solemnes conferencias cuaresmales, en Santiago, serán predicadas por Don Santiago Beriguistáin, Canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Pamplona. El primer pregón será dado por Don Antonio Floriano Cumbreño en el Gran Teatro el día 13 de abril.

 

La primera carrera oficial será: Plaza Mayor (desde la salida de Gabriel y Galán hasta Pintores pasando por los soportales y estando la tribuna frente al “Pato”, Pintores y San Juan. Colabora el Ayuntamiento facilitando 1.000 sillas y colocando la “carrera”. Se hacen 1.000 guías y otros tantos carteles.

 

           Pero hay otros acuerdos importantes: Primer concurso de fotografías. Vía Crucis hasta el Calvario, dirigido por Don Elías Serradilla, Arcipreste de la Ciudad y organizado por la Cofradía del Santo Entierro. Participación en la Exposición Nacional de la Semana Santa de Barcelona enviando carteles. Las entradas del Pregón se venden en el “Precio Fijo”... ¡Buena cosecha la de este año!

 

Nuestra Cofradía también tendrá sus novedades. Se constituye la Junta de Damas de la Virgen que será presidida por Doña Carmen García de Acedo (su composición figura en un apéndice). Se acuerda nombrar Hermana Mayor de la Virgen a la esposa del entonces Gobernador Civil Don Licinio de la Fuente, Doña Asunción Asprón.

 

Ese mismo año, en la Tribuna Oficial, presencia el paso de la procesión del Miércoles Santo, el Sr. Obispo, al que acompañan el Infante Don Gonzalo de Borbón (denominación que le da la prensa local), el Conde de Canilleros y Don José María de Cossío, además de las autoridades locales.

 

Como curiosidad en este año, en la procesión del Martes Santo la Virgen de la Merced transitó delante del Cristo. ¿Por qué? No lo he podido averiguar. Se liberarán 5 presos: Jenaro Martín Sánchez, Manuel Morato Cordero, Joaquín Morato Ramiro, Cándido Granado Herrero y Águeda Núñez de la Concepción. Ese mismo año se entregará a la Prisión un donativo en forma de una ingente cantidad de dulces para los presos. 1.958 recogerá un llamamiento del Mayordomo a la mujer cacereña para que acuda, de mantilla, a acompañar a la Virgen de la Esperanza; feliz iniciativa que irá creciendo hasta pasar en algún año de las 2.000.

  

Por iniciativa del Dr. Abril la Comisión Pro‑Semana Santa acuerda declarar la procesión del Domingo de Ramos como Oficial junto con el Santo Entierro y en el seno de la Junta de Gobierno de la Cofradía la propuesta de este mismo señor de que en la fachada de San Juan se colocara un retablo de azulejos con la imagen de la Virgen de la Esperanza acuerdo que no llegó a plasmarse.

 

En este año ya no se celebra el sermón de las Siete Palabras, algo inexplicable ya que en los pocos años en que tuvo lugar ocuparon su tribuna oradores sagrados de la talla de Don José Luís Cotallo o Don Gabriel Amez y una asistencia de fieles que colapsaba el templo.

En 1.959 se acuerda que sólo figuren en la procesión general imágenes de Cristo; lo hará, por tanto, el Cristo de la Buena Muerte.

 

 

Nosotros estrenaremos ese año la Banda de Romanos, en la procesión del Domingo de Ramos el día 22 de marzo.   Como curiosidad, la lluvia impidió la salida de la procesión del Miércoles Santo por lo que la Junta de Gobierno acordó sacarla el Viernes Santo por la mañana, siendo por tanto la única vez en que vemos nuestros pasos en la calle a esas horas.

 

En 1.960 habrá procesión magna de nuevo y la Virgen de la Esperanza saldrá por tercera vez fuera de su día. La Cofradía en su sesión del 26 de febrero de 1960 acuerda modificar las Reglas de 1946 y a tal fin se someten las modificaciones a la aprobación del Ordinario, que los modifica por Decreto del día doce de abril de 1962.

 

Pero las novedades más importantes de este año serán la incorpo­ración de la nueva imagen del Cristo del Perdón y el estreno del Paso de la Virgen. Veamos. La imagen de Cristo, de tamaño un poco mayor que el académico, en escayola, fue adquirida en Madrid, probablemente a la Casa Santa Rufina con la que tuvo mucho contacto la Cofradía, y donada por una familia de la parroquia, los Cáceres.   El paso de la Virgen, en alpaca plateada, de diez varales y palio de terciopelo verde y oro fue realizado por la prestigiosa orfebrería de Manuel Román Seco, en Sevilla. Su precio: 135.000 de las pesetas de entonces (comparando con el proceso de restauración del paso en el año 2004, en Orfebrería Andaluza de Manuel de los Ríos, que ha importado más de cuatro millones de pesetas, y es solamente una restauración). El paso causó sensación por ser el primero de estas características. No estuvo exento de críticas el estreno. Los más inmovilistas señalaban el exceso de lujo que desplegaba la Cofradía. Muchos de ellos confundían la austeridad castellana con la miseria o la sobriedad con la tacañería a la hora de ornar los pasos.

 

1.961 recogerá la triste desaparición de Don Julián Macías Julián, inolvidable párroco, que nos deja el 30 de enero.

 

Pero la vida de la cofradía sigue y así en 1.962 estrenará Cruz de Guía y faroles de acompañamiento y juego de varas de mando de la Junta de Gobierno, en plata o metal plateado y realizado todo por la misma casa del paso de Virgen, Talleres de Manuel Román Seco de Sevilla.

 

En 1.963 no saldrá la procesión del Martes Santo por la lluvia. Ya no habrá más bajadas a la cárcel. 1.962 sería el último año. Este año con la incorporación de un nuevo Párroco, Don Manuel Vidal Carrasco, se va a restaurar el templo para adecuarlo a la liturgia post‑conciliar. Se hizo, no obstante, una profunda transformación, eliminando muchos retablos, imágenes y objetos que la piedad popular había ido incorporando dejando el templo en la desnudez de la piedra con que fue concebido. De todas maneras se excedieron y hoy en día, expertos en materia de arte y el propio Obispado reconocen que algunas piezas deberían haberse conservado. Juzguen ustedes mismo viendo el retablo mayor cuya foto se incluye en otra página. La obra comenzó en octubre de 1.963 siendo consagrado el templo el día 31 de enero de 1.965 por el Dr. Llopis Ivorra, I Obispo de Coria‑Cáceres. Tras las obras se produce otro hecho de importancia para la cofradía: La imagen de Cristo pasó a presidir el Altar Mayor y la de la Virgen se alojó en el sitio dejado por el Cristo en un precioso retablo barroco del Siglo XVIII en el que antes se exponía la Purísima.

 

 

Peor suerte corrió el grupo escultórico de la popular “Burrina”. Desde el principio estuvo alojada en el sotocoro, en la pared, sobre una peana de hierro. Tras la reforma pasó a la cochera en la que la Cofradía guarda los enseres procesionales y comenzó a salir desde el antiguo Asilo de Ancianos de Cánovas. Su primera salida desde allí fue el 17 de abril de 1.965; lo estará haciendo hasta que en 1.988 se derribará el edificio del asilo para hacer otro nuevo en el que tampoco habrá sitio para Jesús en Su Entrada en Jerusalén. La procesión saldrá en 1989 desde San Juan y desde 1990 saldrá de A.C.I.S.J.F.

 

El 66 tiene a la Virgen de la Esperanza en el cartel anunciador de la Semana Santa y el estreno de un precioso manto de terciopelo verde bordado en oro y pedrería de más de seis metros de longitud, confeccionado por la Casa Palacios y Palacios de Sevilla y adquirido por suscripción popular. En este mismo año se nombrará Hermano de Honor de la Cofradía a Don Alfonso Izarra Rodríguez, Gobernador Civil y Camarera de Honor de la Virgen a Doña Gloria López de Lerma, su esposa. Doña Luisa Jurado de Pla será la nueva Presidenta de Damas de la Virgen.

 

1.967 va a recoger la novedad de la procesión del Martes Santo por el entorno de las Casas Baratas. Fue una propuesta del Párroco que pensaba usar, como marco procesional las calles parroquiales. Este itinerario no gustó y no se volvió a repetir. Sin embargo, al año siguiente, se planteó cambiar la procesión por un Vía Crucis y así se hizo pero por itinerario distinto al que seguirá luego muchos años: Moret, Concepción, Ríos Verdes, etc. En el 70 comenzó con un itinerario fijo a través de la Ciudad Monumental.

 

El itinerario del Miércoles Santo seguirá en estos años enfilando la calle Parra pero irá recortando su recorrido primero en Barrio de Luna y luego en Zurbarán, como ahora. Son los años de la crisis de hermanos. Así en el año 71 ante la escasez de hermanos de carga baja por Gran Vía, da la vuelta a la Plaza y vuelve al templo. Curiosamente, a pesar de la crisis, la procesión del Domingo de Ramos conoce un cierto esplendor en los años 69, 71, 72 y 73 por la presencia de una segunda banda de música, en este caso la de la 222 Comandancia de la Guardia Civil. Incluso en 1.974 es retransmitida en directo por Televisión Española. El día 7 de Abril de 1974, el paso de la Entrada en Jerusalén se sitúa delante de la Ermita de la Paz, en la Plaza, a donde había llegado desde San Juan en procesión con su cofradía. En la puerta de la Ermita Su Excelencia Reverendísima el Obispo Don Manuel Llopis Iborra, con el Cabildo Catedral bendice las Palmas y a continuación se organiza la procesión hasta la Concatedral donde continuará la retrasmisión con la Santa Misa.

 

Entre el 65 y el 90, veinticinco años, esta procesión fue objeto de continua polémica entre la Cofradía y el Párroco. Este se empeñó en hacer salir la procesión a las 11 y recogerse a las 12´15. Lo temprano de la salida y la brevedad del recorrido ocasionaban continuas protestas de los hermanos y fieles; y lo peor, continuas deserciones de hermanos, de carga y escolta. Algunos años contando a todos los integrantes, incluidas Junta de Gobierno, Banda de romanos y autoridades el número no pasaba de 50 personas. Las razones que daba eran que la Misa era a las 12´30 y éste debía ser el acto final de la celebración. Pese a las incesantes peticiones de cambio de horarios fue imposible conseguirlo. Pero cuando celebró una Misa a las 13.30 desaparecieron todos los impedimentos litúrgicos y la procesión salió a las 12 para recogerse a las 13'30 ganando en hermanos, dignidad y esplendor.

 

Estoy haciendo continuas referencias a la crisis del final de los 60 hasta el comienzo de los 80. El país estaba en crisis al final del franquismo. Se acababa una época y surgía el futuro con incertidumbre. A partir del 68 no sería nada igual. Las cofradías no estaban al margen de lo que ocurría en la sociedad de la época. Muchos sectores, especialmente los jóvenes, asociaban las cofradías al antiguo régimen; incluso amplios sectores del clero pretendían obstaculizar la labor de las Cofradías a las que se llamaba anacrónicas, arcaicas, anquilosadas y otras lindezas cuando no librarse de ellas como un lastre. Cuando surgió el estado democrático y las cofradías siguieron con su labor, empezaron a darse cuenta de que estas instituciones son pueblo e iglesia; son el pueblo y si el pueblo cambia, las cofradías también y empezaron a volver. Afortu­nadamente. Hubiera sido un error histórico permitir la desaparición de unas instituciones que a lo largo de muchos siglos habían conseguido superar guerras, pestes, desamortizaciones y un sinfín de situaciones adversas y habían servido a la Iglesia fielmente.

 

Reflejo de esta situación comentada era el llamamiento que hacía en 1.979 el Mayordomo en funciones Dámaso García ante la coincidencia de la procesión del Miércoles Santo con la retransmisión de un partido de la selección española de fútbol. La procesión salió, pero con el número exacto de hermanos necesario para procesionar. Muchas mantillas. En la calle, viendo la procesión, sólo mujeres y niños. Algún hermano con transistor bajo el hábito. Fíjense, luchando contra el fútbol... no contra el tiempo ni contra las ideas ni otras adversidades. ¡Contra el deporte rey!

 

En 1.976 deja incluso de salir la Cofradía del Cristo de las Batallas. El Ejército ya no se hace cargo de la organización de la procesión y la imagen permanece en la oscuridad del gran templo catedral.

 

El año 80 será de tristeza. La víspera del Domingo de Ramos muere Abelardo Martín Fernández, II Mayordomo de la Cofradía durante más de 30 años (1.948‑1.980). Mientras la popular “Burrina” recorría las calles, era enterrado. Ese año los hermanos de carga no sonaban sus horquillas contra el suelo y los crespones negros pendían de los varales del palio de la Virgen. Su vara en lugar destacado. Abelardo Martín ejerció sus funciones en dos épocas difíciles: los comienzos y la crisis de los últimos años y ambos los superó con creces, poniendo a la cofradía en lo más alto.

 

Poco después se hacía cargo de la Cofradía Esteban Moretón Moreno, III Mayordomo; otro conocido industrial de Cáceres, concejal del Ayuntamiento y miembro de la anterior Junta de Gobierno. Le corresponderá sacar a la Cofradía de la crisis.

 

           Entre 1.985 y 1.989 se va a producir otro “renacimiento” cofradiero. Un grupo de entusiastas se va a hacer cargo de la Cofradía de las Batallas refundándola conjuntamente con la Asociación de Damas de María Santísima de los Dolores del Siglo XIX, dándole nuevos bríos. Se rescata la del Cristo Negro; se fundan las del Santo Cristo del Amparo y la del Cristo del Amor y a estas le seguirán las del Cristo de la Expiración y la de la Sagrada Cena, fruto del cambio de actitud de la jerarquía eclesiástica que pasa del simple permiso de existencia al impulso. Como dato, la creación de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías por el II Obispo de Coria Don Jesús Domínguez Gómez, al frente de la que estará Don Felipe Fernández Peña, que será también el primer Presidente de la también recién creada Unión de Cofradías. Persona dialogante, formada y afable que participará activamente de las inquietudes de las Cofradías siendo su voz ante el Obispo e impulsando la formación de los cofrades en un espíritu cristiano que no debe entrar en contradicción con el fomento del Patrimonio de las Cofradías.

 

           La llegada del nuevo siglo trae otro impulso y así en estos doce años se han incorporado las cofradías del Señor de la Salud y Virgen de la Estrella, la del Cristo de la Humildad y María Santísima del Dulce Nombre, la de Nuestro Padre Jesús de la Victoria y la Universitaria de Jesús Condenado.

 

           La década de los 90 traerá para la Cofradía la presencia de un nuevo Párroco al que yo he calificado como “regalo del cielo” por su carácter, formación intelectual y teológica, amabilidad, capacidad de comprensión y ayuda destacada y afortunada a nuestra Cofradía: Don Ceferino Martín Calvarro, que es además Vicario General del Obispado de Coria-Cáceres y será Administrador Diocesano, en Sede Vacante. De sus gestiones nace la presencia de una nueva imagen en nuestros desfiles procesionales: Nuestro Padre Jesús del Perdón. El hermano Serafín Martín Nieto da el aviso a José Manuel Martín Cisneros, Hermano Mayor, de que en Santa María, en sus almacenes, hay una imagen de un Nazareno. El Hermano Mayor tras conocerla lo pone en conocimiento del Mayordomo y el Párroco. Se hacen las gestiones y dos meses después, en marzo de 1.996 procesionará por primera vez el Martes Santo. (En capítulo aparte hay una amplia descripción).

 

            En 1.996 hemos celebrado, el día 18 de diciembre, festividad de la Santísima Virgen, las Bodas de Oro de la Cofradía. En una solemne función religiosa, el Reverendísimo Prelado Don Ciriaco Benavente Mateos III Obispo de Coria- Cáceres concelebró la Santa Misa con el Párroco Don Ceferino Martín Calvarro y el Delegado de Hermandades y Cofradías Don Felipe Fernández Peña. Tras la Eucaristía bendijo la corona de la Virgen.

 

           El año 2001 recoge la aceptación del Rey del cargo de Hermano Mayor de Honor de nuestra Cofradía que pasará a ostentar el Título de Real.

 

            En la actualidad por la esmerada preparación de los pasos, los enseres, las imágenes y la presencia de hermanos, mantillas y bandas de música, nuestras procesiones destacan en una Semana Santa que va a más, declarada de “Interés Turístico Regional , Nacional e Internacional”.

 

           He tratado de hacer una reseña de lo que ha sido la vida de nuestra Cofradía en estos 66 años. Del dato importante a la pequeña anécdota o la curiosidad, porque todo ello forma parte de nuestra vida. Me he detenido en pormenorizar los años más significativos; sobre todo los primeros en que por ser los más intensos hay más detalles que contar.

 

            Si he olvidado alguno o no he conseguido reunir todos los nombres, que me perdonen; ha sido involuntariamente.

 

                 Acabaré citando el penoso incidente que ocurrió en la Semana Santa de 1997. El Miércoles Santo, cuando el paso de la Virgen transitaba por la Plaza del Obispo Galarza, una vela se rompió cayendo sobre las flores y ocasionando un aparatoso incendio que, afortunadamente, y gracias a la intervención rapidísima de los hermanos no dañó ni a la Sagrada Imagen ni a sus vestiduras. Los daños materiales fueron, no obstante, cuantiosos. Una suscripción popular en la que se recaudaron más de 2.000.000 de pesetas permitió rehabilitar el paso y en 1.998 la Virgen salió, más bonita que nunca, a recoger la saeta, la oración y la lágrima del pueblo de Cáceres.

 

PRIMERA JUNTA DE GOBIERNO

MAYORDOMO: DON ANTONIO FERNÁNDEZ-MITJARES Y ASENSIO-VEGA

VICEMAYORDOMO: DR. D. JUAN PABLOS ABRIL

TESORERO: DON LEÓN LEAL RAMOS

VICETESORERO: DON MANUEL LÓPEZ LÓPEZ

HERMANO MAYOR: DON JULIÁN ÁVILA SOLÍS

SECRETARIO: DON JUAN GALÁN CARO

VICESECRETARIO: DON ARGIMIRO RODRIGUEZ

DON JOSÉ LOZANO ESPADA

DON DIONISIO ACEDO

DON VÍCTOR CASADO

DON GABRIEL MEDINA 

 

 

FUENTES:

LIBRO: Real y Fervorosa Hermandad de Nazarenos y Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte, Virgen de la esperanza y San Juan Bautista. 1946 -2012.

AUTOR: José Manuel Martín Cisneros

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