Iglesia de San Juan

    

 

Parece obligado referimos, dentro del contexto histórico, al templo en el que nace y se va a desarrollar la vida de nuestra Cofradía. Fundado a partir del Siglo XIII está construido en sillería bien escuadrada, en las partes más nobles y en mampostería en el resto. Es de nave única, dividida en tres tramos con añadido posterior de capillas laterales y torre. Su bóveda es de crucería en granito en el tramo de la Capilla Mayor y de crucería con mampostería encalada en los restantes tramos. La cabecera es de ábside poligonal con rosetones góticos.   Su fábrica, se comienza a levantar en el Siglo XIII aunque los primeros libros de fábrica son de hacia 1.372 y 1.380. El estilo es gótico aunque con detalles románicos como la cornisa de canecillos en el exterior del ábside de la Capilla Mayor y la notable sencillez en las puertas. Todo ello hace que definamos al templo como de transición del románico al gótico. En el XVI se le añade, como en otras tantas iglesias la torre, que según Benítez Floriano realizan los maestros canteros Gabriel de Roa y Lorenzo Martín Paniagua en 1.591. Igualmente diversas capillas funerarias laterales como la de los Saavedra, primera del lado del Evangelio, donde se venera la imagen titular de la Real Cofradía, María Santísima de la Esperanza y a continuación, tras la torre, la monumental de los Espaderos, levantada en honor del Oidor Martínez Espadero, presidida por un retablo del XVIII con la imagen de la Virgen del Perpetuo Socorro en la Gloria. Destaca la capilla llamada de las Reliquias en el lado del Evangelio del Presbiterio, levantada por la familia Arias Saavedra con la intervención destacada de Pedro de Ibarra, a tenor de las coincidencias con otras obras de este autor en otras iglesias cacereñas y en la que se venera a San Juan Bautista, titular de la Real Cofradía y de la Parroquia en una imagen del Siglo XVII.

 

 

Fotografia cedida por Pedro Laso

 

 

En 1.699 se le añaden los contrafuertes exteriores durante unas obras de restauración y consolidación tiempo en el que la parroquia reside temporalmente en el Convento de la Pura y Limpia Concepción; también en el siglo XVII otras obras como la capilla de los Espaderos, erigida por Alonso Martínez Espadero Pizarro con trazas de Gabriel Pentiero, cuadrada, con bóveda de media naranja ejecutada por Diego Gómez entre 1589 y 1.606.

 

En el siglo XVIII, en 1777, diseña el coro alto Narciso Antonio Gallardo aunque no se ejecutó la obra hasta 1.795 según estudio del Profesor Navareño Mateos.

 

En la iglesia destacan varios elementos muebles de gran valor como retablos, pinturas e imágenes, entre ellas la Inmaculada de Carrillo Figueroa, el cuadro representando a Santa Rosa de Lima con la Virgen de Francisco Mendo del XVII, un cuadro de Jesús amarrado a la columna del XVIII o el denominado de la Virgen de la Encina del XVII.

 

Como decía en la primera capilla lateral del lado del Evangelio, de los Saavedra, en un precioso retablo barroco dieciochesco la imagen de la Virgen Titular de la Real Cofradía bajo la hermosa advocación de la Esperanza. Esta imagen de candelero fue tallada en 1949 por el escultor cacereño afincado en Madrid José García Bravo. En la misma capilla, en un arcosolio está la imagen de Nuestro Padre Jesús del Perdón, anónimo del Siglo XVII, de estilo barroco salmantino, anterior a los Churriguera, y en otra la Virgen de los Dolores titular de Cofradía desde el Siglo XVIII.

 

 

En el testero principal del Altar Mayor la imagen del Cristo de la Buena Muerte, denominado antiguamente del Pardo, entronizado en 1661 por nobles encabezados por Doña Inés de Vargas y que es el titular principal de la Real Cofradía. Aquí existía un gran retablo, de 1661, barroco, obra de Gregorio Romero en 1694, dorado por Mateo Hurones en 1695 y gracias al mecenazgo de Juan de Figueroa, que fue desmembrado y repartido en las obras de restauración del templo en 1963. Solamente se salvaron el Crucifijo del ático del retablo, probablemente el antiguo Cristo de la Capilla de la Encarnación, y varias tablas con escenas de la vida de San Juan Bautista que actualmente se encuentran en la Sacristía.

 

En los años 40, consta en la prensa escrita la extrañeza de que en una Parroquia que ha tenido y tenía muchas cofradías algunas de gran raigambre no existiera ninguna penitencial y procesional. A modo de ejemplo y sin que estén recogidas todas las que hubo: Santísima Trinidad, Tesoro de Sufragios, Adoración del Santísimo Sacramento, Purísima y Limpia Concepción de María, San Simón, San Judas Tadeo, San Salvador del Mundo, San Salvador de los Herreros, Cristo de la Encarnación, San Blas el Mozo, San Bartolomé Apóstol , Santo Domingo de Silos, Santa Lucía, San Francisco de la Penitencia, Santa Marina, Benditas Animas del Purgatorio, San Antón de los Escambriones, Santa María del Prado, San Jerónimo, San Miguel y San Antonio, Santiago del Campillo, San Juan de los Ovejeros, San Juan Evangelista o de los Escribanos, San Juan de los Olivos, San Juan de los Olmos, San Felipe, Virgen del Perpetuo Socorro, de las Angustias, Virgen de los Dolores....

 

 

Este olvido histórico lo va a subsanar el Párroco Don Julián Macías Julián, de inolvidable memoria, y un grupo de entusiastas feligreses entre los que hay, muchos, pertenecientes al comercio, fundando una Cofradía. En los prolegómenos de este 1.946 según testimonios de personas testigos en esas fechas, se hicieron alrededor de la Iglesia procesiones de penitencia, ejercicios de la Vía Crucis y Rosarios de la Aurora con algunas de las imágenes del Templo, entre ellas el entonces denominado Cristo del Pardo que presidió algunas misiones e incluso el Misterio Navideño que procesionó en Diciembre en conmemoración de la Fiesta de la Sagrada Familia.

 

FUENTES:

LIBRO: Real y Fervorosa Hermandad de Nazarenos y Cofradía de los Ramos, Cristo de la Buena Muerte, Virgen de la esperanza y San Juan Bautista. 1946 -2012.

AUTOR: José Manuel Martín Cisneros

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